mayo 6, 2009
¿Cómo terminamos en Quén Pompó?
No les mentiré. No tengo por qué hacerlo. Y tampoco quiero hacerme el sufrido. La verdad estamos muy bien aquí. Pero siento que algunos podrían sentirse decepcionados si quisieran algún día formar parte de Quen Pompó.
Recién habíamos obtenido nuestro título en Finanzas Corporativas por el Tec de Monterrey, cuando nos encontrábamos caminando por las calles de Tepito, buscando unos discos piratas de High Shool Musical. En eso, se acercó una señora con muchos hijos y nos dijo que le ayudáramos a su marido. Como no teníamos trabajo, y mucho tiempo libre no vimos ningún inconveniente.
Caminamos durante un tiempo con la señora, hasta que llegamos a un jacalito, con muchas computadoras viejas en el patio, unos nopales, un burro flaco, algunos puercos y gallinas.
La señora nos pidió amablemente que escribiéramos algunas cosas en las computadoras, la mayor parte de ellas unas 386. Nosotros accedimos con gusto, motivados por el ambiente. Más tarde llegó un poco ebrio un hombre de mirada perdida y dientes de oro, a quien le decían el Pachas. Él nos dijo: “¿Pos qué onda? ¿Saben escribir? Les ofrezco una oferta que no pueden rechazar. Les voy a pagar un centavo por cada caracter.” Y era verdad, no podíamos rechazar esa oferta, es la mejor que hemos tenido en mucho tiempo.
Empezamos a trabajar para el Pachas, y nos dimos cuenta de que los "hijos" de la señora, doña Licha, eran otros bloggers
de varios y diversos medios como "Vecindad Gráfica" o "Minutoxminuto” del Universal, todos menores a 30 años, todos famélicos. Igual, todos pagados a un centavo el caracter. En un buen día, podemos ganas $20. Dicen que aparte de maquila de textos para blogs, el Pachas vende Rolex falsos y viagra a través de spam en internet.
Pero el ambiente de trabajo no es malo, a veces nos dan de comer las sobras del pachas. Y si hacemos aun artículo con muchas visitas, a veces nos dejan dormir dentro de la casa, sobre el piso. Eso es mejor que el patio. El Pachas a veces llega a golpear a doña Licha diciendo, "Yo que te traigo todos estos relojes y tu nada más te la pasas alimentando a estos puercos."
Equipo de trabajo, los dos primeros murieron la semana pasada de inanición
Sus blogs más redituables son el Minutoxminuto y el Senderodelpeje. Pero tienen a treinta escritores para cada uno, compartiendo cinco computadoras. A la hora de la comida, doña Licha golpea una olla con una cuchara, para avisarnos que ya está lista: en una canal de cemento en el patio colocan tortillas secas mojadas en Tonayán. “Porque el Tonayán es más barato que el agua, y les ayuda a escribir mejor”, dicen. A los escritores de Sendero del Peje les dan una ración extra de Tonayán en un biberón.
Tonayán: parte fundamental de nuestra dieta
Una vez un escritor se hizo el muerto y nos lo dieron en tacos. Así conocí por primera vez la comida caliente.
La otra vez el pachas llegó con una troca con rines de oro, cadenas y y una pistola de oro. Llegó algo borracho, a nuestro patio a presumirnos: "Esta fusca, me la gane como ustedes, trabajando preciso. Escribía para el Excélsior cuando ustedes gateaban." Después pateó una de las computadoras 386 y se metió de nuevo a la casa. Desde esa vez, tengo que compartir mi computadora de monitor monocromático con los escritores de Lawaloca.
Escritor de Lawaloca a un mes de trabajar con el Pachas
Muchos dicen que son malas condiciones de trabajo, pero yo opino que nos dan más de lo que nosotros damos. Sólo no hay que hacer enojar al Pachas. Y, además, las condiciones de trabajo son mejores que en Alt1040.
¡Y acabo de ganar casi 33 pesos! Espero que Pachas ahora sí me pague esta vez.
Así es la hora de la comida en Quen Pompó « Quen Pompó escribió,
mayo 9, 2009 a 5:21 am
[...] Mayo 9, 2009 @ 5:21 am } · { Uncategorized } Sólo falta mostrar cómo Doña Licha y el Pachas mojan tortillas con el Tonayan y luego las avientan al piso para que nosotros, sus hijos queridos, [...]
Domingo en Quen Pompó: hoy cumple años el Pachas « Quen Pompó escribió,
mayo 17, 2009 a 12:16 pm
[...] la prueba de Turing (¡ante una máquina!), es domingo en Quen Pompó. Recuerdo que en esta semana, el Pachas se enojó mucho porque escribimos mal un artículo. Me agarró del cabello y me gritó “Si no [...]
En donde acabaron las tripas del Chino | Quen Pompó escribió,
noviembre 22, 2010 a 10:04 am
[...] Quen Pompo entrara en asunto, los misterios se resolvieron (en realidad fue la palabra de Doña Licha y del Pachas que nos contaban historias para espantarnos y que no nos escapáramos de nuestra zona de trabajo, [...]