mayo 13, 2009

En donde acabaron las tripas del Chino.

Posted in América de Abajo, Tecnología tagged , , a 1:52 am por latabernadecarlos

Hace algunos años fueron muy sonadas un par de noticias sobre dos niños (que por motivos de seguridad de las familias nombraremos “El cananas” y “El chino”). “El cananas” gustaba de ingerir plata mil al mismo tiempo que la panza le salía de la embadurnada playera; el “Chino” tenía todo menos el cabello chino; en la colonia le decían “Pelón de Abajo”.

Después de que Investigaciones Especiales Quen Pompo entrara en asunto, los misterios se resolvieron (en realidad fue la palabra de Doña Licha y del Pachas que nos contaban historias para espantarnos y que no nos escapáramos de nuestra zona de trabajo, pero confiamos plenamente en su palabra).

El Cananas, tenía 7 años de edad y gustaba de pedorrearse, si esos gases hubieran tenido las concentraciones adecuadas, hubieran sido como armas mortales… en fin, entró a Bodega Aurrera ( o kwik-e-mart, wal-mart, gigante, superama, comercial mexicana o el supermercado de cualquier localidad) a comer probaditas de salchichas y yogurth, se moría de hambre y su mama había hecho sopa de verduras que tanto odiaba) y se perdió de la vista de sus padres. Media hora después lo encontraron sin órganos sentado en un escusado, relleno de salchichitas y guten guisado con tortillinas (literal, habían rellenado su cuerpo con eso).

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Tortillinas, maquiladora asiática

El Chino, al igual que otros 7 compatriotas de la hermana República Maya del Guatemala, fueron encontrados en un trailer que se suponía llevaba cerdos con Influenza Porcina ( o como mucha gente prefiere llamarles: indocumentados). Al revisarlos se les encontró rellenos de mermelada. Era McCormick de fresa. Al principio los científicos mexicanos atribuyeron esto al chupacabras, pero después, y en forma de levantar su popularidad entonces decayente, Leonardo se adjudico el crimen.

Leo, al momento de la redada, donde se entrego.
Leo, al momento de la redada, donde se entregó

Hace unos días y después de arduo trabajo, se conoció al fin, el paradero de todos los órganos que habían desaparecido. Al parecer, la oferta de órganos sobrepaso a la demanda y en vista de no poder renovar sus inventarios, los comercializadores recurrieron a la forma más primitiva de anuncio.

Anuncio, donde además de vender cerebros, también se aprecia que se venden cargadores de lap.
Anuncio, donde además de vender cerebros, tambien se aprecia la venta de cargadores de lap

Después de llamar al número en el anuncio, regresamos al principio. Toda pista se había desvanecido. Nos mandó directamente al buzón.

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